Suelo pélvico débil: señales y fisioterapia | Las Palmas

Suelo pélvico débil: señales y fisioterapia | Las Palmas

El suelo pélvico es uno de los grandes desconocidos del cuerpo, hasta que empieza a dar problemas. Es el conjunto de músculos y tejidos que sostienen la vejiga, el útero y el recto, y que interviene en algo tan cotidiano como controlar la orina, mantener una buena postura o disfrutar de las relaciones sexuales. Cuando se debilita o no funciona bien, los síntomas suelen aparecer de forma silenciosa y muchas personas los normalizan durante años. En este artículo te explicamos las señales de alerta más habituales y cómo la fisioterapia de suelo pélvico puede ayudarte a recuperar el control.

Qué es el suelo pélvico y por qué importa

Imagina una especie de hamaca de músculos en la base de la pelvis. Esa hamaca tiene que ser fuerte para sostener los órganos, pero también flexible para permitir funciones como orinar, defecar o el parto. El equilibrio entre fuerza y elasticidad es la clave: tanto un suelo pélvico debilitado como uno demasiado tenso pueden generar síntomas. Por eso no siempre se trata de "fortalecer", y por eso conviene una valoración profesional antes de empezar a hacer ejercicios por tu cuenta.

Señales de que algo no va bien

Estas son las situaciones que con más frecuencia llevan a una persona a la consulta de fisioterapia de suelo pélvico. Si te identificas con una o varias, merece la pena valorarlo.

Pérdidas de orina

Escaparse unas gotas al toser, reír, estornudar o hacer ejercicio (incontinencia de esfuerzo), o sentir una necesidad urgente y repentina de orinar (incontinencia de urgencia) no es algo "normal de la edad" ni algo con lo que tengas que resignarte a convivir. Es uno de los motivos de consulta más frecuentes y de los que mejor responden al tratamiento.

Sensación de pesadez o de bulto

Notar peso en la zona vaginal, la sensación de que "algo baja" o un bulto al final del día puede indicar un prolapso de órganos pélvicos. Detectarlo a tiempo permite trabajarlo de forma conservadora y frenar su evolución.

Dolor pélvico o molestias en las relaciones

El dolor en la zona pélvica, en el periné o durante las relaciones sexuales suele estar relacionado con un exceso de tensión muscular, no con debilidad. En estos casos hacer ejercicios de fortalecimiento por tu cuenta puede empeorar el cuadro, de ahí la importancia de la valoración.

Después del parto

El embarazo y el parto someten al suelo pélvico a una gran exigencia. Tras el posparto es recomendable una valoración para revisar el estado de la musculatura, la cicatriz si hubo episiotomía o cesárea, y posibles separaciones de la pared abdominal (diástasis), y planificar una recuperación segura.

En la menopausia

Los cambios hormonales de la menopausia pueden afectar a los tejidos de la zona y hacer que aparezcan o se acentúen síntomas como las pérdidas de orina o la sequedad y molestias. Es otra etapa en la que la fisioterapia tiene mucho que aportar.

Y en los hombres

El suelo pélvico no es solo cosa de mujeres. En los hombres, sobre todo tras una cirugía de próstata, la fisioterapia ayuda a recuperar el control de la orina y a mejorar la calidad de vida.

Por qué no basta con "hacer Kegels" por tu cuenta

Los ejercicios de Kegel se han popularizado tanto que mucha gente los hace sin saber si realmente los necesita o si los está ejecutando bien. El problema es doble: por un lado, hasta la mitad de las personas no activa correctamente la musculatura solo con instrucciones verbales; por otro, si el síntoma viene de un suelo pélvico tenso y no débil, fortalecer puede ser contraproducente. Una valoración individual determina qué necesita tu caso concreto, algo que ninguna rutina genérica de internet puede ofrecer.

Cómo es la fisioterapia de suelo pélvico

El proceso empieza por una valoración en la que el fisioterapeuta recoge tu historia clínica, tus síntomas y tus objetivos, y evalúa el estado de la musculatura. A partir de ahí se diseña un plan de tratamiento personalizado que puede combinar varias herramientas según tu caso: reeducación y entrenamiento muscular, técnicas manuales, ejercicios de respiración y de control postural, biofeedback para que aprendas a activar correctamente la zona, o pautas para integrar todo en tu día a día. El objetivo no es solo aliviar el síntoma, sino devolver a tu suelo pélvico su función para que el resultado se mantenga en el tiempo.

Cuándo pedir una valoración

No hace falta esperar a que el problema sea grande. Conviene consultar si tienes pérdidas de orina (aunque sean leves), sensación de pesadez, dolor en la zona, molestias en las relaciones, si estás en el posparto, si vas a afrontar o has pasado una cirugía pélvica, o simplemente si quieres prevenir. Cuanto antes se valora, más sencillo suele ser el tratamiento.

Preguntas frecuentes

¿La fisioterapia de suelo pélvico duele?

Por norma general no. El tratamiento se adapta a tu tolerancia y a tu situación, y siempre se trabaja desde el respeto a tu comodidad.

¿Cuántas sesiones voy a necesitar?

Depende del síntoma, de su origen y de cada persona. Tras la valoración inicial el fisioterapeuta podrá darte una estimación realista de tu caso.

¿Es solo para mujeres que han tenido hijos?

No. Es útil en el embarazo y el posparto, pero también en la menopausia, en deportistas, en personas con dolor pélvico y en hombres tras cirugía de próstata.

¿Puedo empezar a hacer ejercicios por mi cuenta mientras tanto?

Es preferible que no, sobre todo si hay dolor. Hacer ejercicios sin saber si tu caso necesita fortalecer o relajar puede empeorar los síntomas. Lo más seguro es valorarlo primero.

Da el primer paso

Si te has reconocido en alguna de estas señales, lo mejor que puedes hacer es una valoración con un profesional. En el Policlínico León y Castillo abordamos la fisioterapia de suelo pélvico con respaldo clínico y un plan adaptado a ti. Atendemos también a mutualistas y funcionarios (MUFACE, ISFAS, MUGEJU). Pide tu cita y empieza a cuidar tu suelo pélvico.

Ondas de choque: qué patologías tratan y cuándo funcionan

Cuando una lesión de tendón o de fascia se enquista y no termina de mejorar con el tratamiento habitual, las ondas de choque suelen entrar en juego. Es una técnica de fisioterapia cada vez más utilizada precisamente porque ayuda en esos dolores crónicos que se resisten. En este artículo te explicamos qué son, qué patologías tratan, cómo es una sesión y cuántas vas a necesitar, para que sepas si pueden ser una opción para tu caso.

Qué son las ondas de choque

Las ondas de choque son pulsos de energía acústica de alta intensidad que se aplican sobre la zona lesionada. Ese estímulo mecánico desencadena en el tejido una respuesta biológica: mejora la circulación de la zona, estimula los procesos de regeneración y reparación, y tiene un efecto analgésico sobre el dolor. Dicho de forma sencilla, "despiertan" a un tejido que se había estancado en un proceso de curación incompleto y le ayudan a retomarlo.

En fisioterapia se usan sobre todo las ondas de tipo radial, que actúan sobre los tejidos blandos más superficiales, aunque también existen equipos de ondas focales para estructuras más profundas. El fisioterapeuta elige el tipo y los parámetros según tu lesión.

Qué patologías tratan las ondas de choque

Su gran terreno son las lesiones de tendones, fascias e inserciones musculares, especialmente cuando ya se han hecho crónicas. Las más habituales son:

  • Fascitis plantar y espolón calcáneo: el dolor en el talón, sobre todo en los primeros pasos del día, es uno de los motivos de consulta donde mejor respuesta suele haber.
  • Tendinopatías: del tendón de Aquiles, rotuliano ("rodilla del saltador"), de los peroneos o del manguito rotador del hombro.
  • Epicondilitis y epitrocleítis: el conocido "codo de tenista" y "codo de golfista".
  • Calcificaciones: sobre todo las del hombro, donde las ondas de choque ayudan a fragmentar y reabsorber el depósito de calcio.
  • Trocanteritis: dolor en la cara externa de la cadera.
  • Puntos gatillo y contracturas crónicas: molestias musculares persistentes que no ceden con otras técnicas.

Como referencia general, las ondas de choque brillan cuando el dolor lleva semanas o meses y no ha respondido al reposo, los antiinflamatorios o la fisioterapia convencional. En lesiones muy agudas o recientes no suelen ser la primera opción.

Cómo es una sesión

Es un tratamiento sencillo y ambulatorio. El fisioterapeuta localiza la zona a tratar, aplica un gel conductor (como el de las ecografías) y desliza el cabezal del equipo sobre la piel emitiendo los impulsos. Una sesión dura pocos minutos y no necesitas anestesia ni preparación especial. Al terminar puedes hacer vida normal, evitando solo los esfuerzos intensos sobre la zona durante un par de días.

Cuántas sesiones y cuándo se notan los resultados

Lo habitual es trabajar en ciclos de entre 3 y 5 sesiones, normalmente una por semana, reevaluando la lesión al terminar el bloque. Muchas personas empiezan a notar mejoría a partir de la segunda o tercera sesión, aunque el efecto regenerador continúa durante las semanas posteriores al tratamiento. Cada caso es distinto, y la valoración inicial es la que marca el plan realista para tu lesión.

¿Duele? ¿Para quién no está indicado?

Durante la aplicación puedes notar una molestia en la zona, sobre todo si está muy sensible, pero es perfectamente tolerable y la intensidad se ajusta a tu comodidad. No es un tratamiento para todo el mundo: está desaconsejado, entre otros casos, en personas con tratamiento anticoagulante, con trombosis, infecciones o tumores en la zona, en embarazadas y sobre cartílagos de crecimiento en niños. Por eso siempre se parte de una valoración que confirme que es seguro y adecuado para ti.

Cuándo plantearte las ondas de choque

Si arrastras un dolor de talón, de tendón o de hombro que no mejora pese a haber probado otras cosas, es un buen momento para valorar esta técnica. También cuando quieres evitar opciones más invasivas como las infiltraciones o la cirugía y buscas un tratamiento conservador con buena evidencia. La clave está en un diagnóstico correcto: las ondas de choque son muy eficaces en su indicación, pero no son una solución universal.

Preguntas frecuentes

¿Las ondas de choque sirven para cualquier dolor?

No. Están especialmente indicadas para lesiones crónicas de tendones, fascias y calcificaciones. Para otros dolores existen tratamientos más adecuados, y eso se decide en la valoración.

¿Cuánto tarda en hacer efecto?

Muchas personas notan mejoría tras las primeras sesiones, pero el efecto de regeneración del tejido sigue actuando durante las semanas siguientes al tratamiento.

¿Puedo hacer deporte durante el tratamiento?

En general se recomienda reducir o evitar los esfuerzos intensos sobre la zona tratada durante el ciclo. El fisioterapeuta te dará pautas concretas según tu lesión.

¿Es lo mismo que la corriente o el ultrasonido?

No. Son técnicas distintas con mecanismos diferentes. Las ondas de choque aplican energía mecánica de alta intensidad, lo que las hace especialmente útiles en lesiones crónicas resistentes.

Da el primer paso

Si tienes un dolor que no termina de irse, una valoración te dirá si las ondas de choque son la opción adecuada para ti. En el Policlínico León y Castillo aplicamos el tratamiento con ondas de choque con diagnóstico previo y seguimiento de tu evolución. Atendemos también a mutualistas y funcionarios (MUFACE, ISFAS, MUGEJU). Pide tu cita y empieza a tratar tu lesión.

Nuevo año, nuevas metas: Guía para cuidar tu salud ginecológica en 2026

El comienzo de un nuevo año siempre llega cargado de buenos propósitos: ir al gimnasio, comer mejor o dedicarle más tiempo a lo que nos hace felices. Sin embargo, hay un propósito que a menudo postergamos y que es la base de todos los demás: nuestra salud íntima.

Cuidar de tí no es solo reaccionar cuando algo va mal, sino construir un estilo de vida que te haga sentir plena y vital. Aquí te dejamos las claves para que este año sea tu mejor versión.

1. Nutrición: Tu aliada 

Lo que comes influye directamente en tu ciclo menstrual, tu fertilidad y tu bienestar durante la menopausia.

  • Prioriza los Omega-3: Presentes en pescados azules, nueces y semillas, ayudan a reducir la inflamación y los dolores menstruales.
  • Fibra para el equilibrio: Una dieta rica en fibra ayuda a tu cuerpo a metabolizar y eliminar el exceso de estrógenos.
  • Hidratación: No solo mejora tu piel, sino que es clave para mantener la salud de la mucosa vaginal.

2. Movimiento con conciencia

El ejercicio no es solo para "quemar calorías"; es una herramienta de regulación hormonal.

  • Fuerza y huesos: Si estás cerca de la menopausia, el entrenamiento de fuerza es innegociable para proteger tu densidad ósea.
  • Suelo pélvico: No olvides los ejercicios de Kegel o la gimnasia hipopresiva. Un suelo pélvico fuerte mejora tu vida sexual y previene problemas de incontinencia a largo plazo.

3. Salud emocional y descanso

El estrés es uno de los mayores disruptores hormonales. Niveles altos de cortisol pueden provocar irregularidades en el ciclo o falta de libido. Este año, intenta establecer rutinas de sueño constantes y busca espacios de desconexión real.

El paso más importante: Tu revisión anual

A veces el miedo o la falta de tiempo nos hacen aplazar la cita con el ginecólogo. Sin embargo, la prevención es la herramienta más poderosa de la medicina moderna.

Una revisión periódica no solo consiste en una citología; es un espacio para:

  • Realizar una ecografía para descartar miomas o quistes.
  • Realizar una exploración mamaria preventiva.
  • Resolver dudas sobre anticoncepción o planes de maternidad.
  • Hablar abiertamente sobre cualquier cambio en tu salud sexual.

Recuerda: Detectar cualquier anomalía a tiempo marca la diferencia. Regálate esa tranquilidad para empezar el año con confianza.

¿Ya tienes tu cita para este año? Si aún no la has programado, este es el momento perfecto para tacharlo de tu lista de pendientes.

Dra. Marta Padilla Castillo. Especialista en Ginecología. Policlínico León y Castillo.

4 de marzo: Día Internacional de Concienciación sobre el Virus del Papiloma Humano. Lo que necesitas saber (sin miedo)

En nuestra consulta, vemos con frecuencia cómo el diagnóstico del Virus del Papiloma Humano (VPH) genera dudas, ansiedad e incluso algo de estigma. Por eso, aprovechando que el 4 de marzo es el Día Internacional de Concienciación sobre el VPH, queremos poner los puntos sobre las íes y darte la tranquilidad que da la información real.

¿Qué es realmente el VPH?

Lo primero es lo primero: el VPH no es un síntoma de "haber hecho algo mal". Es, de hecho, la infección de transmisión sexual más común. Se estima que el 80% de las personas sexualmente activas entrarán en contacto con el virus en algún momento de su vida.

La gran mayoría de las veces, nuestro sistema inmunitario lo elimina por sí solo sin que nos demos cuenta. Sin embargo, en algunos casos el virus persiste, y es ahí donde debemos actuar para evitar complicaciones.

Las tres claves de la prevención, no se trata de entrar en pánico, sino de estar al día con nuestras "herramientas de seguridad":

  • La Vacunación: Es nuestra mejor defensa. No solo es para adolescentes, aunque es lo ideal; muchos adultos pueden beneficiarse de ella para prevenir los tipos de virus de alto riesgo.
  • Revisiones Periódicas: Las citologías y las pruebas de ADN de VPH son fundamentales. Su objetivo es detectar cambios en las células mucho antes de que se conviertan en algo serio. El cáncer de cuello uterino es prevenible si se actúa a tiempo.
  • Información sin tabúes: Usar preservativo reduce el riesgo (aunque no lo elimina al 100%) y mantener un estilo de vida saludable ayuda a tu sistema inmune a mantener al virus "bajo control".

¿Y si mi resultado es positivo?

Si te han detectado VPH en tu última revisión, respira.

  1. No significa que tengas cáncer.
  2. No significa que tu pareja te haya sido infiel (el virus puede permanecer latente durante años).
  3. Simplemente significa que vamos a vigilarte de cerca para asegurar que tu cuerpo lo elimine, o para tratar cualquier lesión pequeña si fuera necesario, mucho antes de que se convierta en algo más serio. 

Recuerda: El VPH se combate con revisiones, no con miedo. Tu salud ginecológica es nuestra prioridad y estamos aquí para acompañarte en cada paso.

Dra. Marta Padilla

Especialista en Ginecología.

Policlínico León y Castillo

Método Schroth: tratamiento especializado para la escoliosis

El método Schroth es una técnica de fisioterapia específica diseñada para el tratamiento de la escoliosis y otras alteraciones de la columna vertebral. Desarrollado en Alemania por Katharina Schroth a comienzos del siglo XX, este enfoque se basa en ejercicios tridimensionales que corrigen las desviaciones posturales mediante la respiración, la conciencia corporal y la activación muscular controlada.

En qué consiste el método Schroth

A diferencia de los tratamientos convencionales, el método Schroth no busca únicamente fortalecer la musculatura, sino reeducar la postura y la respiración para mejorar el equilibrio y la alineación de la columna.
Durante las sesiones, el fisioterapeuta guía al paciente en la realización de ejercicios personalizados que actúan en los tres planos del cuerpo:

  • Corrección postural tridimensional: el paciente aprende a reconocer su patrón de curvatura y a corregirlo activamente.
  • Reeducación respiratoria: se utiliza la respiración rotacional para expandir las zonas colapsadas del tórax y mejorar la simetría torácica.
  • Fortalecimiento y control muscular: se trabajan los músculos estabilizadores para mantener la corrección de manera funcional y duradera.

Beneficios del método Schroth

El tratamiento con el método Schroth aporta múltiples beneficios tanto en pacientes jóvenes como adultos:

  • Reducción o estabilización de la curvatura escoliótica
  • Mejora de la postura y del equilibrio corporal
  • Disminución del dolor y de la fatiga muscular
  • Aumento de la capacidad respiratoria
  • Mejora de la autoestima y la calidad de vida

Indicaciones

El método Schroth está especialmente indicado para:

  • Escoliosis idiopática infantil o del adolescente
  • Escoliosis del adulto
  • Cifosis y otras alteraciones posturales
  • Pacientes en tratamiento conservador o complementario al uso de corsé ortopédico

Cada programa se adapta de manera individual según la edad, el grado de desviación y las necesidades específicas del paciente.

En el Policlínico León y Castillo

En nuestra clínica, las sesiones del método Schroth son dirigidas por fisioterapeutas especializados, certificados en esta técnica. Cada paciente recibe una valoración inicial detallada y un plan de ejercicios personalizado, orientado a mejorar su control postural y prevenir la progresión de la curvatura.