Cuando una lesión de tendón o de fascia se enquista y no termina de mejorar con el tratamiento habitual, las ondas de choque suelen entrar en juego. Es una técnica de fisioterapia cada vez más utilizada precisamente porque ayuda en esos dolores crónicos que se resisten. En este artículo te explicamos qué son, qué patologías tratan, cómo es una sesión y cuántas vas a necesitar, para que sepas si pueden ser una opción para tu caso.
Las ondas de choque son pulsos de energía acústica de alta intensidad que se aplican sobre la zona lesionada. Ese estímulo mecánico desencadena en el tejido una respuesta biológica: mejora la circulación de la zona, estimula los procesos de regeneración y reparación, y tiene un efecto analgésico sobre el dolor. Dicho de forma sencilla, "despiertan" a un tejido que se había estancado en un proceso de curación incompleto y le ayudan a retomarlo.
En fisioterapia se usan sobre todo las ondas de tipo radial, que actúan sobre los tejidos blandos más superficiales, aunque también existen equipos de ondas focales para estructuras más profundas. El fisioterapeuta elige el tipo y los parámetros según tu lesión.
Su gran terreno son las lesiones de tendones, fascias e inserciones musculares, especialmente cuando ya se han hecho crónicas. Las más habituales son:
Como referencia general, las ondas de choque brillan cuando el dolor lleva semanas o meses y no ha respondido al reposo, los antiinflamatorios o la fisioterapia convencional. En lesiones muy agudas o recientes no suelen ser la primera opción.
Es un tratamiento sencillo y ambulatorio. El fisioterapeuta localiza la zona a tratar, aplica un gel conductor (como el de las ecografías) y desliza el cabezal del equipo sobre la piel emitiendo los impulsos. Una sesión dura pocos minutos y no necesitas anestesia ni preparación especial. Al terminar puedes hacer vida normal, evitando solo los esfuerzos intensos sobre la zona durante un par de días.
Lo habitual es trabajar en ciclos de entre 3 y 5 sesiones, normalmente una por semana, reevaluando la lesión al terminar el bloque. Muchas personas empiezan a notar mejoría a partir de la segunda o tercera sesión, aunque el efecto regenerador continúa durante las semanas posteriores al tratamiento. Cada caso es distinto, y la valoración inicial es la que marca el plan realista para tu lesión.
Durante la aplicación puedes notar una molestia en la zona, sobre todo si está muy sensible, pero es perfectamente tolerable y la intensidad se ajusta a tu comodidad. No es un tratamiento para todo el mundo: está desaconsejado, entre otros casos, en personas con tratamiento anticoagulante, con trombosis, infecciones o tumores en la zona, en embarazadas y sobre cartílagos de crecimiento en niños. Por eso siempre se parte de una valoración que confirme que es seguro y adecuado para ti.
Si arrastras un dolor de talón, de tendón o de hombro que no mejora pese a haber probado otras cosas, es un buen momento para valorar esta técnica. También cuando quieres evitar opciones más invasivas como las infiltraciones o la cirugía y buscas un tratamiento conservador con buena evidencia. La clave está en un diagnóstico correcto: las ondas de choque son muy eficaces en su indicación, pero no son una solución universal.
No. Están especialmente indicadas para lesiones crónicas de tendones, fascias y calcificaciones. Para otros dolores existen tratamientos más adecuados, y eso se decide en la valoración.
Muchas personas notan mejoría tras las primeras sesiones, pero el efecto de regeneración del tejido sigue actuando durante las semanas siguientes al tratamiento.
En general se recomienda reducir o evitar los esfuerzos intensos sobre la zona tratada durante el ciclo. El fisioterapeuta te dará pautas concretas según tu lesión.
No. Son técnicas distintas con mecanismos diferentes. Las ondas de choque aplican energía mecánica de alta intensidad, lo que las hace especialmente útiles en lesiones crónicas resistentes.
Si tienes un dolor que no termina de irse, una valoración te dirá si las ondas de choque son la opción adecuada para ti. En el Policlínico León y Castillo aplicamos el tratamiento con ondas de choque con diagnóstico previo y seguimiento de tu evolución. Atendemos también a mutualistas y funcionarios (MUFACE, ISFAS, MUGEJU). Pide tu cita y empieza a tratar tu lesión.